Historias nuestras de cada día...
Mientras daba vueltas la cucharita en la taza de té, como esperando que algo mágico saliera del humito que se desplazaba hacia arriba, le contaba a Mecha que no podía entender la irresponsabilidad y la habilidad (mal habida) de algunas personas para alejarse de lo que les correspondía. Hacía unos meses había tenido problemas en las cañerías de su hogar, y llamó al plomero que conocía desde hacía años. "Un buen chico", lo describía, padre de familia y trabajador. El plomero-electricista-gasista, todo matriculado, con tarjeta personalizada, se presentó en su hogar, le dio el presupuesto, y apenas cobró la jubilación, juntó el dinero para que hiciera el trabajo. Una vez finalizado, y como es su carácter, siempre dando lo que tiene y más, no solo le pagó por el servicio sino que le regaló un vino (cosecha 2010, "total yo no lo voy a tomar, no tengo oportunidades" le dijo) y un árbol de altea que tenía en el patio trasero. Y entonces... ¿por qué estaba triste? Le preguntó Mecha. Es que no quedó ahí... 1 mes después, el arreglo volvió a desarreglarse y las mismas pérdidas de agua aparecieron. Y volvió a llamarlo para decirle lo que había pasado, a lo cual la respuesta del "trabajador" fue: "Yo dejé todo bien, es muy raro". Teresita es una persona compasiva pero todo tiene un límite, así que luego de 2 semanas de insistirle y que del otro lado la respuesta fuera "ya me voy a llegar" apareció un mensajito insólito: "Me mudé de casa, estoy sin auto y tengo que esperar que mi sobrino venga así me puedo llegar". A esto le agregó, como una anécdota pasada ya y sin esperanzas alguna, que ya le había dejado a la mitad otro trabajito: hacía unos años compró un ventilador y "el trabajador" no le puso la luz led que llevaba incorporado, porque al querer colocarla, saltaba la térmica y no le encontraba el problema. Comprometido con su trabajo, el plomero-electricista-gasista le dijo "en unos días veo qué pasa y te lo termino". Y así pasó el verano, el otoño, el invierno y la primavera, y llegó otro verano y otro otoño, le decía Teresita a Mecha mientras miraba el techo y las aletas de ese ventilador con los dos cables que se desprendían del centro donde debería estar encendida la led, pero no está. Moraleja de la historia: ¡Aplausos y doble de tambores para el plomero! ¿Triste? Teresita tiene que estar enojada, embrocada, dolida... triste es poco. Nadie tiene el derecho de hacer pasar por esta situación a otro ser. No hay justificación que valide este accionar. La responsabilidad tiene que ser un sello de integridad, parte inseparable de nuestro camino, una extensión de nuestro correcto proceder porque no estamos solos y lo que hacemos afecta directa o indirectamente al otro, ese que tenemos alrededor, que también vive, respira, come y tiene sueños y proyectos. Este tipo de personas, como el plomero-electricista-gasista, con diferentes profesiones, oficios o títulos, pululan en la sociedad, las vemos a diario con el mismo "modus operandi" y me pregunto si en algún momento, aunque sea por un segundo, se detienen a pensar en la forma de interactuar con el entorno y que están haciendo daño, porque las dolencias no solo tienen que verse como físicas, sino que también lo son las que afectan lo psíquico y lo espiritual. Y podemos llevarlo a un plano más esotérico, el karma, esa energía que da vueltas en el universo y como un boomerang vuelve a uno. Al fin de cuentas, los únicos que se deterioran son ellos, aunque no sea perceptible y solo veamos la tristeza del que no tiene luz en su cocina y los grifos siguen rotos. "...Así que, si tu enemigo tuviera hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal" (Romanos 12, 20-21).
De Suypa, para ustedes
Estas narraciones están basadas en hechos reales y sucedieron tal cual se mencionan. Sin embargo, se han modificado los nombres para preservar la identidad de los involucrados. Además, se han añadido elementos narrativos para facilitar la comprensión y la visualización de la situación.

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